Wanderlust: una historia del caminar

Fecha de publicación: 

Juan Aldaz Arregui.

Imagen - Wanderlust: una historia del caminar

Rebecca Solnit expresa bellamente el sentido de este libro al afirmar que “la historia del caminar es una historia amateur, tal y como caminar es un acto amateur. Para usar una metáfora andante pertinente, el caminar supone adentrarse sin permiso en los campos más diversos –anatomía, antropología, arquitectura, jardinería, geografía, historia política y cultural, literatura, sexualidad, estudios religiosos- y, siguiendo su largo camino, no se detiene en ninguno de ellos, porque si un campo de conocimiento puede ser imaginado como un campo real –un terreno rectangular perfectamente limitado y cultivado con muchísimo cuidado que produce una determinada cosecha-, el tema del caminar se asemeja al caminar mismo en su ausencia de límites.”


La belleza del caminar reside en su simplicidad. En su capacidad de conectarnos con nosotras mismas y con el entorno, mostrándonos la belleza de lo pequeño, de lo lento, de lo imperfecto, haciéndonos sentirnos y movernos con libertad.


En una sociedad donde prima la velocidad, la prisa, e, incluso, la urgencia, el caminar se nos presenta como una alternativa, una especie de arte a cultivar, un arte que nos permite acompasar nuestras necesidades vitales con las de nuestro entorno mientras disfrutamos del camino, paso a paso, sin prisa.


Ya lo dijo el poeta Machado, “Caminante no hay camino, el camino se hace al andar”. Disfrutemos pues del camino de comprender el sentido del caminar como del caminar mismo.

Euskadi, bien común