¿Por qué razón debemos hacer actividad física? Nuestros genes nos lo piden a gritos

¿Por qué razón debemos hacer actividad física? Nuestros genes nos lo piden a gritos

¿Por qué razón debemos hacer actividad física? Nuestros genes nos lo piden a gritos

autoría: Alex González, 

Hasta no hace tanto tiempo la actividad física era necesaria para sobrevivir. El hambre era uno de los instintos básicos que nos impulsaba a movernos. Este impulso primario nos otorgaba dos beneficios: movimiento y alimento. Había una relación natural entre cuanto nos movíamos y cuánto comíamos (3). Esto ha sido así durante el 99% de nuestra existencia, y nuestros genes se adaptaron a expresarse en favor del movimiento como un mecanismo de supervivencia (2). Por ello, nuestros genes "funcionan mejor" cuando el movimiento está presente en nuestras vidas (2). 

El movimiento es esencial, pero los avances tecnológicos lo han convertido en opcional, llegando hasta el extremo de que hoy en día podemos recibir los alimentos cómodamente al sofá de casa con tan solo un par de clics en nuestro ordenador o teléfono móvil.

Nuestro genoma se moduló y refinó durante generaciones en un entorno donde sedentarismo era sinónimo de extinción; de ahí que nuestros genes estén preparados para expresarse correctamente a través del movimiento. Por el contrario, el sedentarismo provoca que se expresen de forma anormal, provocando así desequilibrios en la homeostasis corporal y la epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles que padecemos hoy en día en las sociedades desarrolladas (2).

¿Y cómo eran esas condiciones dónde se desarrolló y refinó nuestro genoma?

Según  investigaciones nuestro genoma actual se moduló en gran medida durante el Paleolítico tardío (50.000 a.C.-10.000 a.C.), época en la que dependíamos de la caza y la recolección de frutos silvestres para sobrevivir (2). Durante miles de años de historia nuestro genoma se fue adaptando para hacernos más eficientes en la supervivencia bajo este contexto. Y sin embargo, en poco tiempo, evolutivamente hablando, hemos cambiado tremendamente nuestro contexto vital.

Con el propósito de comprender por qué la actividad física mejora la salud hoy, el antropólogo de la Universidad de Arizona David Raichlen y sus colaboradores, Brian Wood de la Universidad de Yale y Herman Pontzer de Hunter College, pasaron varios años estudiando el estilo de vida de los Hadza (tribu cazadora-recolectora de Tanzania), que dicen da una idea de cómo vivieron nuestros antepasados ??hace decenas de miles de años.

En este estudio se colocó  pulsómetros y acelerómetros a lo largo de todo el día a varios miembros de esta tribu para conocer cuánto y a qué intensidad se movían. Así, se observó que de media pasaban al día más de 3 horas moviéndose a intensidad leve (<55% FCmáx), casi 2 horas a intensidad moderada (55%-70% FCmáx) y unos 20 minutos a intensidad vigorosa (>70% FCmáx). Además, en el estudio seleccionaron individuos de varias edades comprobando que los niveles de actividad física no decrecían con la edad.

Por otro lado, también analizaron los factores de riesgo cardiovascular, demostrando que los integrantes de esta tribu tenían una salud coronaria envidiable.

Este estudio nos ofrece la posibilidad de conocer un poco mejor los patrones de actividad física de nuestros ancestros, los cuáles hacen que nuestros genes se expresen mejor dándonos mayor salud y bienestar. De este modo, podemos sacar algunas conclusiones prácticas para nuestro día a día:

  1. No te conformes con cumplir las recomendaciones mínimas, si puedes haz algo más.

  2. Más movimiento general en tu día a día, no esperes a ir al gimnasio o salir a correr para empezar a moverte. Asegurate de que el movimiento está presente aunque sea a intensidades leves durante todo tu día.

  3. Dale a tu cuerpo pequeños estímulos de actividad física moderada y vigorosa. Recuerda que actividad física moderada supone más que caminar para la mayoría de nosotras. Muchas veces creemos que estamos haciendo actividad física moderada cuando en realidad estamos haciendo actividad física leve.

Se una persona más activa, tus genes y tu salud te lo agradecerán. Bibliografía:

  1. David A. Raichlen, Herman Pontzer, Jacob A. Harris, Audax Z. P. Mabulla, Frank W. Marlowe, J. Josh Snodgrass, Geeta Eick, J. Colette Berbesque, Amelia Sancilio, Brian M. Wood. Physical activity patterns and biomarkers of cardiovascular disease risk in hunter-gatherers. American Journal of Human Biology, 2016.

  2. Frank W. Booth, Manu V. Chakravarthy, Espen E. Spanbenburg. Exercise and gene expression: physiological regulation of the human genome through physical activity. Journal of Physiology, 2002.

  3. Marcos Vázquez. Fitness Revolucionario: Lecciones ancestrales para una Salud Salvaje. Oberon, 2018.

Euskadi, bien común