Calistenia e integración social

Imagen - Calistenia e integración social

autoría: Alex González, 

Hace poco más de un año, cansado de entrenar entre las cuatro paredes de un gimnasio, tomé la decisión de empezar a entrenar en la calle. Siempre me ha gustado hacer ejercicio al aire libre y además se dió la casualidad de que habían instalado un parque de barras o parque de calistenia de camino al trabajo, así que me lancé a probarlo. En todo este tiempo además de aprender una disciplina nueva de entrenamiento y ahorrar unos eurillos en la cuota del gimnasio he descubierto un mundo que hoy me gustaría acercaros.

La primera cosa de la que me di cuenta es que este tipo de espacios además de promover la actividad física, son un espacio de convivencia entre personas de diferente origen social y/o racial.

Al comenzar a ir a este parque observé que la txabalería que acudía a hacer ejercicio tenía muy buen rollo y que entre todos y todas se enseñaban cómo entrenar y hacer los diferentes trucos de calistenia. Además, pegado a las barras hay una cancha polivalente donde siempre hay gente jugando a futbito, basket o bailando.

La mayoría de las personas que acuden a este espacio son gente joven, la gran mayoría de origen inmigrante (latino, magrebí, subsahariano…). Destaca sobre todo la presencia de un gran número de MENAS que tienen su residencia tutelada a escasos 5 minutos de este parque. La presencia de este crisol de colores y culturas en ocasiones hace que a mucha gente “local” le de cierto reparo ir a este parque. Desde que comencé a asistir de forma regular al parque he recibido muchos comentarios de personas cercanas basados en prejuicios, que tristemente se encuentran en las mentes de muchas personas, como: “¿cómo vas a ese gueto?” o “¿ya irás con los bolsillos vacíos por si acaso?”. Comentarios basados en ningún tipo de conocimiento de estas personas, pero que tristemente están en las mentes de muchas personas.

No voy a negar que yo también tuviese esos prejuicios en la cabeza, ya que soy el primero que al ir a entrenar a este parque siempre andaba con mil ojos a mi mochila en todo momento. Sin embargo, con el tiempo esos miedos se me han ido quitando por la experiencia que he vivido. Como anécdota decir que soy una persona despistada y en un par de ocasiones haciendo algún ejercicio se me ha caído el móvil al suelo y ya estando en la otra punta del parque alguno de estos chicos se ha acercado hasta mí para darmelo. Y no es algo que solo me haya pasado a mí, sino que todas las personas conocidas que han ido o suelen ir a entrenar a este parque han salido con la misma impresión que yo.

En muchas reuniones de Mugiment los temas de conversación relacionados con los determinantes sociales son protagonistas, y otro tema al que también se hace hincapié es que nos faltan iniciativas de promoción de la actividad física para la gente joven... Bueno, pues desde mi humilde experiencia yo tengo claro que el apostar por poner este tipo de instalaciones en lugares clave y céntricos de los municipios es un elemento favorecedor no solo para promover la actividad física y los hábitos saludables entre la gente joven, sino también para favorecer la integración entre personas con diferentes determinantes sociales.

Euskadi, bien común