¿Y el sueño?

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autoría: Mikel Bringas, 

Recientemente se han publicado las primeras directrices canadienses de movimiento de 24 horas para personas adultas, considerando conjuntamente actividad física, comportamientos sedentarios y sueño.

En países como Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica avanzan en la misma dirección. ¿Tenemos que seguirles?

Hace ya muchos años que se conoce que la actividad física aporta beneficios para la salud.  

Sin embargo es más novedoso el conocimiento de los perjuicios generados por los comportamientos sedentarios; además la evidencia al respecto es más reducida (en torno a las directrices canadienses se ha abierto el debate: A y B), y se está analizando si por medio de actividad física podemos compensar los daños generados por comportamientos sedentarios. Esto es lo que se mostraba en las directrices de los EEUU:

Las nuevas directrices canadienses aportan algunas innovaciones, pero considero que lo más importante es incluir el sueño; en mi opinión es algo que aporta coherencia al discurso, y limita con concreción el ámbito de trabajo. Realicé la misma propuesta en el informe Bigarren Urrats referido al ámbito de trabajo de la futura Agencia Vasca de Actividad Física, y asimismo en el análisis que estamos realizando en el Global Matrix.

En la promoción de la actividad física observo una tendencia a mezclar diferentes temas: alimentación, consumo de sustancias tóxicas, relaciones sociales, bienestar general… hasta caer en el pozo interminable de la vida saludable.

En mi opinión las directrices de 24 horas de movimiento concretan el ámbito de trabajo con plena coherencia.

Por otro lado, es innegable que la actividad física, los comportamientos sedentarios y el sueño están íntimamente interrelacionados, pues el incremento de uno genera el decremento de al menos uno de los otros dos.

En otra época se divulgaba el mensaje “muévete más”. Más tarde vino “siéntate menos”. Quizás ahora haya que completar la recomendación así: muévete más, siéntate menos y duerme largo y profundo.

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Euskadi, bien común