Sigamos caminando

Irudia - Sigamos caminando

autoría: Iker Etxeberria, 

Recientemente se han publicado las nuevas directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios. Estas nuevas recomendaciones incorporan algunas novedades con respecto a las publicadas anteriormente en 2010, pero en mi opinión no suponen ningún cambio disruptivo como pueden ser por ejemplo las nuevas directrices canadienses que incorporan un enfoque del movimiento de las 24 horas del día.

Las nuevas directrices de la OMS son para todo el mundo. Cada país deberá analizarlas, valorar en qué situación se encuentra en lo que respecta a su cumplimiento y qué va a hacer para que sus habitantes las cumplan en el futuro. Por lo tanto, la pregunta que se nos plantea con respecto a nuestra sociedad es ¿qué vamos a hacer?

En un primer análisis del documento y tras leer y oír lo que el grupo de trabajo encargado de redactar el documento liderado por Fiona Bull nos plantea, observo tres cuestiones que para mí son importantes y a las cuales hasta el momento no se les ha ofrecido ni la atención ni los recursos que se merecen.

El primero y probablemente más importante, es el diseño y desarrollo de intervenciones concretas a gran escala. Las intervenciones locales son muy loables pero serían más efectivas si se comparten con otros municipios o territorios en un marco de intervención conjunto y coordinado. Existen muy pocas estrategias de País. La estructura administrativa no puede ser una excusa para no impulsar programas a nivel autonómico. Ello obliga a seguir incidiendo en la coordinación y colaboración interdepartamental e interinstitucional. No hay otra.

El segundo es la vigilancia. ¿Cómo vamos a hacer para recopilar los datos sobre niveles de actividad física y sedentarismo de la población de manera significativa, ordenada y continuada? Esta ha sido y sigue siendo actualmente una laguna importante en las políticas de promoción de actividad física en el País Vasco. Esta vigilancia debe ser coherente con las directrices de la OMS y evaluar a todos los grupos de población y debe buscar la implicación de todas las entidades promotoras Mugiment y otras organizaciones sensibilizadas con el problema de la inactividad física.

El tercero es la comunicación. No vale con trasladar esto que nos cuenta la OMS, así tal cual, a la ciudadanía. Hay que codificar las directrices a un lenguaje que cualquier persona las pueda entender con facilidad. Y para ello es importante ser creativos e imaginativos yendo más allá del clásico mensaje la actividad física es muy buena para la salud. Las redes sociales y la clásica web están bien, pero si queremos actuar con ambición habría que dar un paso más.

Recordemos que la OMS puso como objetivo reducir la inactividad física un 15% para 2030. No sé cómo lo veis. Yo muy complicado pero habrá que seguir el camino aunque, como decía Galeano, el horizonte se aleje los mismos pasos que avanzamos. Sigamos caminando. Sigamos pensando en hacer que la gente se mueva.

 

Euskadi, bien común